Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante tu acatamiento confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas miseraciones.
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El versículo 18 se encuentra en el capítulo 9 de Daniel. La segunda parte de la oración apela a la misericordia de Dios y al honor de su nombre. Daniel no fundamenta su petición en la justicia del pueblo, sino en la compasión divina y en la identidad de Jerusalén como ciudad llamada por el nombre de Dios. El centro de la súplica es que Dios actúe para restaurar a su pueblo y su santuario, no para exaltar los méritos humanos.
Medita en este versículo y comparte tu reflexión o experiencia espiritual con la comunidad. Tus comentarios enriquecerán el aprendizaje de todos.
Compara Daniel 9:18 en diferentes versiones de la Biblia y observa cómo cambia su redacción según la traducción. Estas diferencias pueden ayudarte a comprender mejor el significado y el contexto del pasaje.
Neige dein Ohr, mein Gott, und höre, tue deine Augen auf und sieh, wie wir verstört sind und die ganze Stadt, die nach deinem Namen genannt ist. Denn wir liegen vor dir mit unserm Gebet, nicht auf unsre Gerechtigkeit, sondern auf deine große Barmherzigkeit.
O my God, incline thine ear, and hear; open thine eyes, and behold our desolations, and the city which is called by thy name: for we do not present our supplications before thee for our righteousnesses, but for thy great mercies.
Dios mío, inclina tu oído y escucha; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la que se invoca tu nombre. No presentamos nuestras súplicas ante ti por nuestras obras de justicia, sino por tus muchas misericordias.
Mon Dieu, prête l'oreille et écoute! ouvre les yeux et regarde nos ruines, regarde la ville sur laquelle ton nom est invoqué! Car ce n'est pas à cause de notre justice que nous te présentons nos supplications, c'est à cause de tes grandes compassions.
Inchina, o Dio mio, il tuo orecchio, ed ascolta; apri gli occhi, e vedi le nostre desolazioni, e la città che si chiama del tuo Nome; perciocchè noi non presentiamo le nostre supplicazioni nel tuo cospetto, fondati sopra le nostre giustizie, anzi sopra le tue grandi misericordie.
Inclina, ó Deus meu, os teus ouvidos, e ouve; abre os teus olhos, e olha para a nossa desolação, e para a cidade que é chamada pelo teu nome, porque não lançamos as nossas súplicas perante a tua face fiados em nossas justiças, mas em tuas muitas misericórdias.
我的上帝啊,求你側耳而聽,睜眼而看,眷顧我們那荒涼之地和稱為你名下的城。我們在你面前懇求,不是因自己的義,而是因你豐富的憐憫。
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